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Esta semana leía un estudio de la Universidad de Amsterdam donde el 43% de los encuestados aseguraban que los algoritmos pueden (hoy en día) “resolver todos los problemas de la sociedad”. 

Una cifra que muestra el gran desconocimiento que hay sobre la Inteligencia Artificial. 

Si lo piensas. Si te paras un minuto a pensar cómo puede ser, tiene su lógica.  

Primero, la IA es una tecnología que avanza a una velocidad de vértigo. Se están consiguiendo resultados que hace tan solo 5 años se pensaba que tardarían 15 o 20 en llegar.  

Segundo, un bombardeo continuo de noticias sobre IA; noticias, no siempre contrastadas, a las que se suma un conjunto de gurús que nos hablan a diario del potencial de la IA. Una sensación de omnipotencia. Todo va a poder resolverse gracias a la Inteligencia Artificial.  

Tercero, su naturaleza intangible. Los algoritmos son sistemas que operan en segundo plano. Y en muchos casos, además, funcionan como cajas negras.

Y entonces cobra todo el sentido la frase el escritor de Ciencia Ficción Arthur C. Clark: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia” 

Pero estos sistemas no son perfectos. Tienen sesgos. Y esos sesgos pueden ser injustos. 

Hay gran cantidad de casos que ya lo han demostrado. El sistema de reincidencia criminal en EE.UU., asigna mayor probabilidad a los negros; el sistema de pagos de Apple otorga a las mujeres un mayor riesgo de impago; el sistema de ayudas públicas de Países Bajos, adjudica mayores probabilidades de fraude a las minorías extranjeras… 

El problema aparece cuando tomas decisiones sin ser consciente de estos sesgos. ¿Todos los negros son criminales?¿Todas las mujeres generan impagos?¿Todos los inmigrantes provocan fraude en las ayudas? 

Los algoritmos replican los sesgos sociales. Tendencias que acaban siendo estandarizadas en sistemas impersonales e incapaces de entender el impacto de sus decisiones.  

Por eso es tan relevante la “alfabetización algorítmica” Un termino acuñado por el Prof. Brahim Zarouali con el que recoge la necesidad de tomar un papel activo en el escrutinio de estos sistemas. Para resistirnos al juicio de los algoritmos problemáticos, pero también para benefícianos de aquellos que están alineados con nuestros intereses.  

Si este es un punto importante para la sociedad en general, es todavía más relevante en la empresa. Porque tu competitividad va a depender cada vez más del uso de datos y de algoritmos. Y más te vale entender cómo estás consiguiendo ganar a tus competidores.

Porque el problema, el verdadero problema viene cuando alguien te supera y no tienes ni idea de cómo lo ha conseguido. Entonces no hay estrategia que valga. 

Por eso es tan importante la “alfabetización algorítmica” 

En DECIDATA teayudamos en este proceso a través de nuestro Aula de Datos. La forma más rápida de conseguir que en tu empresa todo el mundo hable el mismo idioma cuando se trata de datos e Inteligencia Artificial. En formato semi-presencial y con una plataforma online en la que poder estudiar todo el contenido. 

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Iñaki Pertusa
Socio en DECIDATA