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En DECIDATA nos hemos puesto como reto leer un libro al mes. 

Un libro relacionado con aplicación de la Ciencia de Datos y la Inteligencia Artificial en la empresa.  

La única regla es que esté relacionado con nuestro mundo. Y que pongas en común lo aprendido con el resto del equipo. 

Datos. 

Business. 

Puesta en común. 

Yo he empezado con “Strategy Beyond the Hockey Stick” de Chris Bradley, Martin Hirt y Sven Smit. Un libro sobre cómo aplicar el análisis de datos a tu estrategia.

La estrategia es uno de los campos más complicados de la labor directiva. Si lo piensas bien, no estamos preparados para ello. Me refiero como seres humanos. Independientemente de tu formación. Independientemente de tu puesto en la empresa.  

Se trata de problemas de poca frecuencia y con mucha incertidumbre. El tipo de decisiones en los que hay mucho espacio para los sesgos. 

Sesgo a pensar que los éxitos dependen de tu valía y los errores de las condiciones del mercado. 

Sesgo a analizar las razones de por qué el proyecto saldrá bien. Pero a olvidarnos de las causas por las puede salir mal. 

Sesgo a evitar el riesgo. A pesar que no hacer nada pueda llevarte a la desaparición.  

A todo esto, súmale la complejidad social de una empresa. Un conjunto de personas con problemas, visiones y vidas diferentes. Intentando cada uno compaginar sus intereses personales con los objetivos que busca la compañía.  

Algo que a veces no es posible.  

Con los proyectos de Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial sucede algo parecido. 

Adoptar una estrategia de datos supone, en muchos casos, tomar un camino diferente al que se lleva siguiendo en la empresa los últimos 20 o 30 años. Cambiar el estilo de dirección. Incluso modificar el modelo de negocio. 

¿Te acuerdas de Kodak? Ellos descubrieron la fotografía digital. Pero nadie quería asumir el riesgo de cambiar un modelo que se basaba en la venta de películas y el revelado de fotos. Pensaron, simplemente, que nadie iba a preferir la experiencia digital a tener sus fotos en una cartulina amarilla.  

Con el retrovisor es muy fácil juzgarlo. Pero realmente sí que invirtieron en la tecnología. Un amigo mío tuvo una de las primeras cámaras digitales. Era Kodak, por supuesto. Si ves ahora las fotos e intentas ampliarlas en seguida “pixela” pero era suficiente para una 10×15. 

El problema fue la intensidad de la inversión. No invirtieron lo suficiente. Como el pulpo que quiere moverse de una piedra a otra con sólo un tentáculo. Sigue teniendo 7 tentáculos más que se aferran a la piedra original. Si no eres capaz de convencer a la organización, es imposible lograr un cambio. Tu estrategia para el año que viene se parecerá sospechosamente a la del año anterior. Incluso con una pandemia de por medio. 

La única manera de conseguirlo pasa por demostrar que el cambio es necesario. Que los datos y la digitalización son el futuro. Si algo bueno ha tenido la COVID es su capacidad para demostrar que o eres digital o no eres. Tic, tac. 

Y cuando puedes demostrarlo con datos, se reduce el espacio para la incertidumbre. Mejores datos, mejores decisiones.  

Esto no significa que a partir de ahora todo vaya a ser un camino de rosas. Tus competidores también están incorporando los datos en sus estrategias. Pero sí te puede ayudar a enfrentarte de una manera sistemática a los problemas. Descartando caminos. Priorizando oportunidades. 

Encantados de tener una conversación.

Iñaki Pertusa
Socio en DECIDATA