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Mikel Meoki es un gran tipo. Si has tenido la suerte de encontrártelo en tu camino ya sabes de lo que te hablo.

Además, es un gran empresario y un tipo muy inteligente. Ese tipo de personas a las que merece la pena escuchar atentamente porque, sin darte cuenta, te está regalando ideas continuamente. 

El otro día coincidimos en un evento, y le recordé una filosofía de vida de la que me habló hace unos cuantos años. No tenía nombre. Hasta ahora: El espejo del Karma.

Es simple. Tan sencillo, que pensarás que para hablar del tema podría haberme ahorrado este correo. Y tienes razón.

No es más que el clásico “haz el bien y no mires a quién” con un twist. Tratar todavía mejor al que te trata bien y ofrecer indiferencia al que te trata mal. Asimetría radical en la respuesta.

Algo que tiene sentido en tu vida diaria, pero que en el mundo profesional parece un tabú.

De hecho, normalmente funcionamos al revés. Atendemos (o nos atienden) mejor cuando generamos un conflicto. Tengas o no tengas razón. De locos.

Por eso es necesario plantear un cambio. Y empezar por uno mismo.

Que un proveedor te trata excepcionalmente bien; pues tu respuesta debe ser extraordinaria. Que te encuentras un cliente con exigencias desproporcionadas; la respuesta debe ser la indiferencia.
El foco debe de estar en el largo plazo.

Porque en el fondo, todos estamos de acuerdo en este mecanismo de justicia.

Mr. Wonderful se ha forrado con este tipo de mensajes.

Y sin embargo, el mundo es injusto. Por mucho que te esfuerces. Por muy bien que lo hagas, lo más normal es que fracases. Siempre va a haber gente que con una fracción de tu esfuerzo llegue más lejos que tú. 

Es una idea que todos los días les transmito a mis hijos. Puro entrenamiento para la vida real. 

Una vez que lo aceptas, viene la reflexión. 

Realmente, ¿puedo hacer algo para cambiar esta realidad? 

No me malinterpretes. Esto no va de buenismos inocentes. Hay muchas formas de lograr los objetivos que uno se impone. Por muy ambiciosos que sean.

Y depende de cómo lo hagas establecerás un estilo propio. Una cultura de trabajo. 

El espejo del Karma. 

Es lo que intentamos aplicar en DECIDATA. Implicación extraordinaria con nuestros clientes. Trato exquisito con nuestros proveedores. No siempre es posible. No siempre lo hacemos bien.

Pero queremos tener relaciones de largo plazo con todas las personas con las que trabajamos. Y para eso sí que es importante esta filosofía. Porque cada uno de nuestros clientes es el más importante. Con todo lo que ello implica.

Y éste es un planteamiento que las grandes consultoras no se pueden permitir. Ahí es donde somos diferentes.
Encantado de tener una conversación.


Iñaki Pertusa
Socio en DECIDATA