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Dice Sabina que una buena canción tiene que tener una buena melodía, una buena letra…. “y un no sé qué”. 

Algo que no se puede explicar pero, que hace que una canción sea diferente a las demás. Que llame la atención, que sea un éxito.

Cuando el otro día me preguntaba un cliente qué es lo que hacía que nuestros proyectos funcionaran le dije algo parecido.

Un enfoque de negocio, involucrar a todos los stakeholders, rigor técnico…  y un no sé qué.

Luego estuve dándole vueltas a qué significa ese “no sé qué”

Desde que fundamos la compañía hemos tenido la obsesión por que todos los proyectos fueran un éxito. Poner el foco en la excelencia como cultura de empresa. 

Una implicación con nuestros clientes que, en muchos casos, va más allá del compromiso que adquirimos por contrato.

En algunos casos nos ha supuesto tener que comernos el margen. En el resto ha servido para construir una relación de confianza.

¿Merece la pena?

Cuando trabajas en un área complicada como son los datos, encontrar un socio fiable que te acompañe no es una tarea sencilla.

Hay clientes que lo valoran, con los que es fácil establecer relaciones a largo plazo y, clientes que te ven simplemente como un proveedor más. 

Y si la visión que se tiene de ti es la de un proveedor más, es imposible demostrar que eres diferente. Por muchos casos de uso que pongas sobre la mesa, por muchos perfiles técnicos que incorpores al proyecto, por mucho taller de ROI en el que demuestras el retorno…

En la película ‘Origen’ de Christopher Nolan, el personaje de Leonardo Di Caprio en un momento comenta: “Una vez que una idea se ha apoderado del cerebro, es casi imposible erradicarla. Una idea totalmente formada y entendida se queda ahí aferrada”

Por eso ya no discutimos en las reuniones comerciales. 

Nos centramos en hacer bien nuestro trabajo. En demostrar lo que somos capaces de hacer. En trabajar mano a mano con nuestros clientes para conseguir que el proyecto sea un éxito. 

Esfuerzo y compromiso por el trabajo bien hecho. 

Trabajo y más trabajo. 

No hay más secreto que ése.

Ése es nuestro “no sé qué”

Un “no sé qué” que tienes que sentirlo. Como cuando oyes esa canción de Sabina en el coche o tumbado en el sofá mientras lees un libro.

Encantado de tener una conversación.

Iñaki Pertusa
Socio en DECIDATA