banner
Vamos a hacer un ejercicio de imaginación. 

Año 2019 y tu empresa cierra un gran resultado.   
2020 se presenta como un año para seguir creciendo. Las perspectivas son buenas. Tienes una posición fuerte en el mercado y estás pensando en cuál debe ser el siguiente paso para seguir distanciándote de tus competidores.

Pero llega el COVID-19. Tras el primer shock del confinamiento consigues digitalizar los procesos e implantar el teletrabajo. Y la empresa sigue funcionando. A medio gas, pero la actividad ha continuado a pesar de todas las dificultades. Cierras el año y haces balance. Año duro pero ya hay vacuna y hay que empezar a pensar en la recuperación.  

Poco a poco volvemos a la nueva normalidad. Pero la recuperación no ocurre como esperabas. Sí, has digitalizado parte de tus procesos pero sigues funcionando como si estuviéramos en un mundo pre-covid. El teletrabajo se ha reducido a mínimos y poco a poco se van retomando los procesos tal y como se hacían antes.  

Tu negocio digital, que había aumentado significativamente durante la pandemia, parece haberse estancado. Y como a pesar de la caída de facturación respecto a 2019 consigues cerrar el año en beneficio, no crees que sea necesario invertir en la gestión de los datos.   

Conoces bien a tus clientes, a algunos llevas sirviéndoles más de 10 años, pero es cierto que cada vez te cuesta más generar nuevos leads. El impacto de tus campañas de marketing no es el que solía ser y tienes la sensación que hay muchos procesos que se podrían automatizar utilizando la tecnología.   

Además, han entrado nuevos competidores. Con un fuerte componente digital están dándole la vuelta al sector. Algunos tienen propuestas que no parecen de muy largo recorrido, pero están obligando a las empresas tradicionales a incorporar innovaciones en sus procesos a marchas forzadas. Tienes la sensación de ir con la lengua fuera en lo digital y de estar «gastando» demasiado en datos sin un objetivo claro.  

Es necesario replantearse la estrategia. Decidir qué supone la digitalización para tu empresa y cómo puedes sacarle el máximo partido a una estrategia de datos.   

Así que empiezas por lo fundamental. La calidad de los datos. Con malos datos es imposible obtener buenos análisis. Haces una auditoría de tus procesos de información y te das cuenta de que existen problemas con el tipo de datos que recoges y la forma en la que los estás almacenando. Existen silos entre los diferentes departamentos y problemas con la calidad de la información que gestionas.   

Te pones manos a la obra y generas una política de Calidad y Gobernanza de tus datos. Aparecen términos como el «stewart» de los datos o el MDM (Master Data Management). Y la información empieza a fluir. Nadie pone en duda que los datos sobre cada producto y cada clientes son los correctos. Que es más fácil gestionar nuevas referencias y que los errores derivados de una mala calidad de datos se han reducido. Hay menos devoluciones en tu tienda online, no hay clientes que reciben ofertas por duplicado, has reducido el tiempo necesario para publicar tus productos, no hay envíos erróneos por un mal etiquetado, etc.  

Entonces te planteas el siguiente paso. Un primer proyecto de Analítica Avanzada. Es lógico. Aplicar nuevas técnicas para obtener valor de tus datos. Y propones hacer un primer piloto que muestre el potencial que tienen tus datos para mejorar tus procesos y servir mejor a tus clientes. Confirmar que «invertir» en datos merece la pena.   

El siguiente paso es la formación al equipo. Que toda tu organización hable el mismo idioma y sea capaz de entender y aplicar el potencial de los datos en su día a día. Además, la formación ayuda a romper las barreras entre departamentos y generar equipos transversales.   

Así que en uno de esos equipos se decide desarrollar el primer algoritmo interno. Con el objetivo de diseñar cuál debe ser el proceso completo para tenerlo en producción. Orientado a un problema de negocio concreto y con un indicador definido para medir su impacto. En euros.   

Y repites este ciclo en dos, tres, cuatro proyectos. Los datos, la Analítica Avanzada y la visualización de datos empiezan a ser realidades cada vez más comunes en tu empresa. Pero necesitas dar un salto.   Incorporar a un equipo propio en Ciencia de Datos. Verdaderos expertos que sepan llevar lo hecho hasta ahora al siguiente nivel. Trabajando mano a mano con tus expertos de negocio son capaces de desarrollar modelos que multiplican el retorno.  

Y es entonces, solo entonces, cuando puedes plantearte definir una estrategia de datos. Porque es necesario ver de primera mano el potencial de los datos para entender cómo debes transformar tu empresa. En el mundo de los datos, la estrategia viene después. Aunque parezca un sinsentido.   

Bien.  

Volvemos a enero de 2021. Comenzamos el retorno a la normalidad. Poco a poco. Todavía nos quedan meses duros. Pero tus competidores no están de brazos cruzados.   

Ahora ya sabes el camino.   

Es el momento de invertir en datos. Pero no tienes por qué hacerlo solo. Existen empresas que te podemos ayudar en este proceso. Acompañándote de forma global.

Con una planificación a largo y acciones a corto. 
Con experiencia en otras empresas y otros sectores como el tuyo. Ahorrándote fallos y acelerando el proceso. 

Encantados de tener una conversación.

Iñaki Pertusa
Socio en DECIDATA