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Cuando lo urgente aprieta, es muy difícil pararse a pensar. 

El objetivo se debe centrar en resolver el problema que tienes delante. El foco es importante. Y la rapidez en apagar el fuego es lo más relevante. 

Sin embargo, en muchas ocasiones tendemos a usar el modo urgente para resolver todos los asuntos. Todos. Y ahí sí que hay un problema. 

Porque si solo te centras en la acción, no hay lugar para la reflexión. Imposible encontrar nuevas formas de dar respuesta a los problemas de siempre. 

Sin embargo, aunque parezca una contradicción, dedicar un tiempo a analizar si hay otro modo de hacerlo puede liberarte mucho tiempo. Es necesario que nos lo repitamos. Cada día. Como un mantra. 

No sé si has visto la viñeta en la que dos personas están empujando un carro con las ruedas cuadradas. Llevan una carga pesada en una cuesta empinada. Y las ruedas que no giran. Se les ve que están sufriendo. 

Se acerca un tercero a ofrecerles una rueda redonda. “¿Necesitáis ayuda” y le contestan “No podemos atenderte. Estamos ocupados empujando el carro”.

Es tan fácil verlo cuando estás fuera, como complicado darte cuenta cuando estás dentro.  

Por eso es importante parar.  

Hemos trabajado en proyectos en los que la automatización de un solo proceso ha hecho rentable todo el proyecto. Tanto tiempo invertido en tareas que se pueden automatizar. Tantos errores humanos que se pueden evitar fácilmente. 

Tan solo dedicándole un tiempo a analizar el proceso y aplicarle algo de tecnología. No hacen falta grandes inversiones. Ni tan siquiera dedicarle mucho tiempo. Ahí está la gran paradoja. 

Cómo convences a alguien de que necesita usar los datos para hacer mejor su trabajo. Ahora. Sin esperar al mes que viene en el que supuestamente estará más liberado.  Porque el mes que viene vas a estar con el mismo nivel de estrés. Con la bandeja del correo llena y con el mimo listado de problemas pendientes de resolver.  

No hay mejor momento para pararte a pensar que ahora.  

Y cuando te paras, respiras. Y entonces puedes mirar alrededor y ver que, como en el cómic, tiene sentido usar una rueda redonda. Que es más fácil hacer tu trabajo cuando tienes a tu lado a expertos que ya han estado en esa situación.  

Pero claro, no siempre es fácil diferenciar al que realmente puede ayudarte del que vende “humo” Porque siempre hay gente que te propondrá ponerle un cohete al carro. O te dirá que ya no se llevan los carros. Que lo que tienes que comprarte es un camión. O un helicóptero.  

Y entonces la elección del proveedor se convierte en un problema en sí mismo. Decisiones. Sobre carros. Cuando tú lo único que querías era subir la carga. 

Bien.  

Si te has visto reflejado en la historia, contéstame a este correo. No te arrepentirás. 

Porque en DECIDATA ayudamos a empresas como la tuya a mejorar los procesos. Nuestra rueda son los datos y la Inteligencia Artificial. Con un enfoque de negocio. Porque hemos estado muchas veces empujando el carro. Y dominamos la tecnología. Con el único objetivo de hacer tu día a día más fácil. 

Encantados de tener una conversación.

Iñaki Pertusa
Socio en DECIDATA