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Desde hace unos meses he empezado a ir al monte buscando nuevas rutas.

Salir de la zona de confort. De los recorridos ya conocidos para descubrir nuevos paisajes. Con el cierre perimetral he aprovechado para conocer rincones cercanos. A veces los tienes tan cerca que son otros los que te descubren pequeñas maravillas.

El otro día fue uno de esos días. 

Salimos pronto por la mañana y empezamos el recorrido. El día era bonito. Hacía sol y había algo de niebla, lo que le daba un toque primaveral. Íbamos a buen ritmo y estábamos animados.

La ruta pasaba por un pico. No muy alto pero con una última parte algo más técnica. Cuando estábamos a punto de llegar a la cumbre vimos unas ovejas. Es zona de lobos, así que el rebaño estaba guardado por un par de mastines. No vimos al pastor, por lo que decidimos rodear el rebaño para evitarnos un susto. 

Pero claro, en el monte las carreteras no están marcadas. Y la niebla puede ser muy traicionera. Lógicamente, nos perdimos. 

Hoy en día ir con un GPS es un seguro. En todo momento sabes dónde estás y puedes permitirte el lujo de salirte de la ruta sin entrar en pánico.  

Te resitúas y evalúas el desvío. 

Nos habíamos equivocado de cima. Cuando llevas ya unos cuantos kilómetros en las piernas cualquier distancia adicional parece un muro.

Ya te puedes imaginar cómo estaba la moral del grupo.

Durante esos silencios da para pensar. 

Y para encontrar paralelismos con tu vida. La personal y la profesional.

Proyectos en los que empiezas con un objetivo claro. Con una estrategia que te marca el camino, pero que tienes que ir modificando sobre la marcha. Y con un equipo que tiene que confiar en la persona que está liderando. Aunque surjan dudas. Porque siempre surgen las dudas. 

En ese momento de incertidumbre total, cuando no sabes cómo continuar es cuando contar con un experto marca la diferencia. No solo te asegura el éxito sino que reduces los esfuerzos para lograrlo. Ya sea en el tiempo necesario para volver al camino o en el coste del helicóptero de rescate si las cosas se tuercen de verdad. 

Porque el GPS te puede marcar dónde estás y la dirección, pero quien tiene que hacer el camino eres tú. Siempre es mejor si, además del GPS, tienes a un guía al lado. Alguien que ya ha hecho la ruta. Que te entienda y que te explique por qué hay que tomar esa dirección. Y, sobre todo, que se adapte a ti.

En DECIDATA llevamos desde 2015 ayudando a otras empresas a desarrollar sus proyectos de Analítica Avanzada e Inteligencia Artificial. Con el enfoque de un sherpa de alta montaña. Ayudándote con la carga del viaje y aportando nuestra experiencia en la ruta. 

Como buenos guías sabemos adaptarnos a las necesidades de cada cliente. Tanto con empresas que están empezando como con auténticos “pros” 

No podemos hacer el camino por ti. Pero sí que podemos ayudarte a que te enfoques en lograr la cima y volver al campo base sano y salvo. Porque lograr la cima puede parecer el fin. 

Pero no. 
Hay que volver. 

Volver para poder seguir haciendo cimas.

Encantados de tener una conversación.

Iñaki Pertusa
Socio en DECIDATA