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Los datos no dicen nada. Sin un contexto que les dé sentido no son más que cifras.

En el momento de hiperinformación en el que nos encontramos tenemos que volver a las historias. Historias con datos. Pero historias al fin y al cabo. 

Hasta la invención de la escritura las historias fueron el único método de transmisión de conocimiento intergeneracional. Todavía en algunas culturas siguen jugando un papel fundamental. Pero en el mundo de los negocios las historias han sido sustituidas por el Power Point. Una herramienta que es muy útil en algunos casos, resulta nefasta en la mayoría. Lo conozco bien, durante muchos años ha sido mi principal herramienta de trabajo.

En su libro “Storytelling with Data” Cole Nussbaumer explica de forma muy amena los principales errores a la hora de presentar con datos. Y propone ejemplos de cómo llevar gráficos y presentaciones al siguiente nivel. Centrar la energía y el interés del oyente en los datos que realmente importan, reduciendo el ruido y resaltando los mensajes clave. 

Hacer gráficos aleatorios y pegarlos en un Power Point lo hace hasta mi hija de 4 años. Lo difícil es encontrar la información clave para el negocio, buscar la causalidad y presentarla de tal manera que la persona que tiene que tomar la decisión lo entienda y le vea el sentido. 

Nada que no sepas.

Ahora bien, qué ocurre si se hace mal.

El uso de los datos en la gestión COVID-19 en España es un gran ejemplo de lo que no hay que hacer. Gráficos erróneos juntando ingresos diarios con ingresos totales, mal uso de las proporciones ampliando o reduciendo variaciones en función del interés, gráficos en los que es imposible comparar magnitudes, series históricas que se ven interrumpidas por cambios de criterio, etc. 

Un lío.

Sobre todas las visualizaciones de la pandemia, la creada por la Johns Hopkins y su Coronavirus Resource Center ha sido una de las más celebradas (https://coronavirus.jhu.edu/map.html) En un solo tablero han sido capaces de mostrar el impacto de la enfermedad en el mundo. Con pequeños cambios y ajustes a lo largo del tiempo han mantenido una visión global del asunto ofreciendo, al mismo tiempo, el detalle de los datos por país. 

Información clara y precisa sobre el número de infectados totales, el número de infectados activos, el número de muertos y la tasa de testeo. Todo esto a golpe de un click. Cuando uno ve un trabajo bien hecho todo parece fácil. Otras instituciones lo han intentado replicar. Pero la copia nunca queda igual. Se nota.

Cuando fundamos DECIDATA pensábamos que nuestro éxito vendría determinado por nuestra capacidad técnica para hacer algoritmos complejos. La Ciencia de Datos como factor diferencial. Tras muchos proyectos hemos comprobado que saber contar lo que nos dicen los datos es aún más importante. Ayudar a los clientes a entender mejor su negocio y sus clientes. Ser capaces de cuantificar el impacto. Contar la historia de su empresa a través de los datos.

Bien.

En DECIDATA no solo contamos con muy buenos profesionales en datos sino que ayudamos a nuestros clientes a mejorar sus capacidades en el manejo de la información. Bien incorporando a nuestros proyectos a parte del equipo del cliente, bien a través de formación en ciencia de datos. 

Cuando uno quiere cambiar un hábito, lo primero que tiene que hacer es reconocerlo. Después pedir ayuda. Y a base de esfuerzo ir cambiando las cosas poco a poco. Los resultados acaban llegando. Hasta un punto que te preguntas cómo podías hacer las cosas de otra manera.

Si crees que la digitalización es la palanca clave para la competitividad de tu empresa en un mundo post-pandemia. Si crees que el momento de avanzar por ese camino es ahora. Podemos ayudarte.

Encantados de tener una conversación.

Iñaki Pertusa
Socio en DECIDATA